¿Saben lo que no me gustó nada, pero nada-nadita, en La Rama de este año?
Pues miren, mis niños. Si hay un punto que tiene una magia especial en el recorrido que hace La Rama (al menos, a mí así me lo parece) es el cruce de “Cuatro esquinas”. Estaba yo ahí, como cada año (y ya son años), esperando ese momento en que aparece la banda, acompañada por una multitud enfervorizada, rama en mano (botellín en la otra), bailando y saltando al son de la música. Es ese un momento que, de toda la vida, me pone los pelillos (casi todos) de punta. Sentir cómo va ‘in crescendo’ ese sonido a medida que se alonga por la cuesta y va bajando lentamente hasta el cruce. ¡Eeeeeeese momentito es único!
Pero claro, mira por dónde este año no lo pude vivir igual, porque los responsables de los ventorrillos de las “Cuatro esquinas” decidieron mantener la música a todo volumen hasta que La Rama llegó al mismísimo cruce. ¡Fuerte cabronada!
Y antes de que salte alguno, no estoy hablando de que se cierren los bochinches ni nada parecido (que siempre hay alguno que aprovecha). Lo que te estoy pidiendo a ti, dueño del bar, es que tengas en cuenta que las miles de personas no están ahí por que tú pongas las copas baratas (aunque sí, eso ayuda, no cambies nunca), sino para vivir un momento único que se vive U-NA-SO-LA-VEZ-AL-A-ÑO. ¡Hasta Pepe Dámaso estaba ahí quejándose de eso! Y yo creo que el chiquillo alguna que otra Rama vivió ya.
En fin. Que nos podemos divertir igual respetando las cosas que hacen que esto siga siendo mágico.
Universidad El Bochinche | Facebook
Fuente foto: agaete-doramas.blogspot.com



